martes, 18 de julio de 2017


Niños y tecnología ¿Oportunidad o amenaza?





Niños y la tecnología

Uno de los grupos que más se ve afectado por esta realidad son los niños y niñas.




La vida actualmente está llena de retos para las familias, muchos de ellos han estado presente a lo largo de la historia, pero otros obedecen a eventos nuevos, como la aparición de fenómenos asociados a la tecnología.

Aclaro, las tecnologías no son buenas ni malas, lo que en realidad hace la diferencia es el uso y el conocimiento que se hace de ellas. Uno de los grupos que más se ve afectado por esta realidad son los niños y niñas, quienes aun con la ventaja de haber nacido en la era digital, están expuestos a personas u organizaciones inescrupulosas que se aprovechan de su inocencia.
Según datos revelados por diferentes estudios académicos, en Latinoamérica la edad en que los niños tienen el primer Smartphone esta entre los 10 y 12 años, siendo ellos los más “conectados” ya que el 57% de las personas con menos de 24 años consultan su teléfono más de 50 veces en un día. También preocupa que el 83% de los menores de edad mienten para poder abrir una cuenta de Facebook, donde ya 5 millones de usuarios tienen 10 o menos años.

Otras cifras que evidencian el uso que hacen los niños de las tecnologías, indican que uno de cada tres menores de 12 años en Colombia es usuario permanente de Internet, que el 40% de los bebes entre dos y cuatro años tienen contacto esporádico con dispositivos móviles y que el 72% de los chicos de 8 años hacen uso frecuente de celulares y/o tabletas. Si a esto se suma que prácticas como elgrooming y el sexting están aumentando, todo indica que los niños están en riesgo de caer en las redes de la pornografía infantil.
Por ejemplo, en lo transcurrido de 2016, la Policía Nacional bloqueó más de 530 páginas dedicadas a distribuir contenido pornográfico de menores de edad y en el mundo se presume que hay por lo menos 300 millones de sitios Web relacionados con este delito. Al día se presentan cerca de 10 denuncias por este ilícito y solo en el primer trimestre del año fueron registrados 742 hechos asociados a abuso sexual a menores en la red que se sumaron a los más de 21.000 eventos reportados desde que se tipificó este delito en 2012. 

En cuanto a grooming, actividad en la que un adulto se hace pasar por un niño en las redes sociales con el fin de seducir a otros menores y acosarlos sexualmente, el Caí Virtual de la Policía reportó al menos 50 denuncias en 2015 y en 2016 se presentaron 62 hechos, según la misma entidad.

Respecto al sexting, práctica virtual en la se comparten videos y fotos con contenido erótico y en algunos casos pornográfico, la fundación Stop Bullying, que trabaja en contra del matoneo y el acoso infantil en el país, confirmó luego de hacer una encuesta a más de 5.000 alumnos de colegio y 4.200 de universidad durante 2014 y 2015, que el 69% de los estudiantes de bachillerato y el 78% de los universitarios han practicado sexting.

Con relación a la supervisión que ejercen los padres sobre el uso que hacen sus hijos de Internet, una reciente investigación del Instituto de La Familia de la Universidad de La Sabana en la que se consultó a cerca de 9.500 jóvenes en las principales ciudades del país, con edades entre los 12 y 17 años, indicó que solo el 50% de los papás están pendientes de las actividades que hacen los adolescentes en la red. Sin embargo –concluyó el estudio– al comparar la supervisión por género, se evidenció que se controla más a las niñas sobre el uso de Internet y video juegos.
Ocho Tips para acompañar a los hijos en el “Cibermundo”
  • Aprenda a manejar las nuevas tecnologías. Esto permitirá saber qué hace el niño y los posibles riesgos que lo rodean.
  • Ubique el computador en un sitio de uso común, no en el cuarto de los niños.
  • Evite el uso de la cámara Web o restringa su uso mediante claves de seguridad.
  • Hable con su hijo sobre qué hace cuando navega por Internet: qué páginas visita, con quién habla y sobre qué.
  • Recomiéndele que no revele datos personales a través de chats, Facebook, Instagram o MySpace.
  • Controle el uso de fotos y vídeos del niño en la red, especialmente en redes sociales.
  • Explíquele que así sea un mundo virtual, puede acabar afectando su vida real. Con apagar el ordenador no es suficiente.
  • Si nota que su hijo está ausente, preocupado o pasa muchas horas conectado, ¡indague!

COMO AFECTA AL CEREBRO DE NUESTROS NIÑOS

Cómo afecta la tecnología al cerebro de nuestros hijos









En la era en la que vivimos todos los padres se encuentran ante la tesitura de posicionarse frente al uso que de las tecnologías hacen sus hijos. La tecnología nos rodea y a los niños les encanta, pero ¿debemos los padres fomentar su uso temprano en casa? ¿Sabemos realmente cómo influye la exposición a estas tecnologías en el desarrollo cerebral de nuestros hijos?

Desde el punto de vista de la neurociencia, todavía no comprendemos en su totalidad el impacto que las nuevas tecnologías, las que han aparecido en los últimos años, pueden tener en el cerebro de los niños. Sin embargo, las evidencias que estamos obteniendo hasta la fecha son contundentes. Por el momento sabemos que un mayor tiempo de exposición a estos dispositivos (tablets, smartphones, videojuegos y TV) está relacionado con mayores índices de miopía, déficit de atención, obesidad y depresión infantil. Según los datos que estamos conociendo la exposición temprana o prolongada a estos dispositivos puede afectar la maduración de distintas estructuras y funciones del cerebro en desarrollo.
Por ejemplo, durante los primeros años de vida el cerebro del niño debe comenzar a dominar su concentración. A los pocos meses de edad sólo es capaz de fijar la atención en objetos que se mueven, tiene luces o hacen ruidos como por ejemplo, un sonajero o su madre que se asoma a la cuna. Poco a poco comienza a fijarse en objetos inertes como su muñeco favorito. A medida que se va haciendo mayor es capaz de tener un mayor autocontrol, hasta el punto de ser capaz de concentrarse incluso en aquellas cosas que le resultan menos interesantes como un profesor que no es demasiado ameno o un libro que tenga que estudiar. Mientras el niño va teniendo un dominio cada vez mayor de su atención la parte frontal de su cerebro se va desarrollando permitiéndole también ser más resistente ante otras frustraciones de la vida; toda una garantía de felicidad.
El principio que hace que la mayoría de videojuegos, apps y programas de televisión pensadas para niños sean tan divertidas y entretenidas es que no exigen ese nivel de concentración del niño, sino que precisamente retroceden a su primera infancia y atrapan su atención con movimiento, imágenes y sonidos al igual que lo hacía el sonajero. En ese sentido lo que a muchos padres les puede parecer ayudar a sus hijos a evolucionar hacia una atención más rápida y mejores reflejos solo significa una involución que provoca dificultades de concentración y no favorece la capacidad de tolerar la frustración, posiblemente la piedra angular más importante sobre la que reside la inteligencia y la felicidad.
Facilitar el sentido común
La realidad es que las nuevas tecnologías han llegado para quedarse y negar su existencia puede ser tan dañino como no regular la exposición de nuestros hijos a ellas. La tecnología es una herramienta que tiene como fin facilitarnos la vida y también ayudarnos a disfrutarla. Ese es precisamente el sentido que podemos transmitir a nuestros hijos. Es normal que se introduzcan en las aulas de manera paulatina y siempre con un uso controlado y también es normal que en algún momento el niño comience a utilizarlas en casa, aunque posiblemente algo más tarde de lo que sucede en muchos hogares.
Hasta los 6 años
Es totalmente lógico que utilicemos el móvil en momentos puntuales para enseñar al niño las fotos de las vacaciones. El efecto de este uso es exactamente el mismo que enseñarle un álbum de fotos. También es normal que el niño, pueda coger el smartphone de su tío para poder utilizar una aplicación que sabe se encuentra en su teléfono. Sin embargo, una regla, lógica teniendo en cuenta lo que acabas de leer, es que niños tan pequeños no tengan acceso libre a estos dispositivos, no utilicen los dispositivos de sus propios padres (para evitar que lo hagan con demasiada frecuencia) y cuando utilicen el de otro familiar lo hagan siempre bajo supervisión.
Entre los 6 y los 10 años
El contacto con dispositivos fuera de lo que puede ser su uso para realizar trabajos escolares debería estar bien regulado por normas claras y firmes. Los padres pueden facilitar el acceso a estos dispositivos durante periodos cortos, media hora o 45 minutos los fines de semana. También podemos establecer reglas como que los dispositivos no se utilicen cuando nos vamos de excursión o cuando estamos con otros niños, para facilitar la interacción social. Otra regla de sentido común es que si el niño no demuestra madurez para dejar el dispositivo cuando se le pide y grita, se enfada desproporcionadamente o incumple la norma es una señal de que la actividad le está enganchando más de la cuenta y que no podrá seguir utilizándolo hasta que no aprenda a controlarse.
Entre los 10 y 14 años
A partir de esta edad, el mayor tiempo que el niño utiliza la tecnología se asocia con mayores índices de fracaso escolar. Leer más libros, por el contrario, con un menor riesgo de fracaso escolar. En base a estas evidencias, parece sensato seguir limitando el tiempo de uso de los videojuegos y otras apps para facilitar que el niño se acerque a otros intereses como la lectura o el deporte y asegurarse de que el tiempo de ocio digital ocurra sólo cuando se hayan terminado los deberes.
A partir de los 14 años
El uso de la tecnología para realizar trabajos o comunicarse con compañeros está extendido a estas edades y por lo tanto las principales responsabilidades de los padres son velar porque (1) los contenidos que visite y comparta el adolescente sean adecuados a sus valores y su integridad emocional (2) asegurarse de que el tiempo offline supere al tiempo online, permitiendo que disfrute de otro tipo de actividades y (3) asegurarse de que cuando está estudiando realmente lo haga y no utilice ese tiempo navegando o chateando.
Para lograr que estas pautas se cumplan es imprescindible ayudar al niño desde pequeño a disfrutar de otras actividades, a entender que la tecnología debe ser dosificada y supervisada por sus padres y dotarle de la suficiente capacidad de auto control para sobreponerse al desenganche diario. Además, es imprescindible que tengamos en cuenta que el aprendizaje de este tipo de habilidades ocurre en el cerebro del niño tanto por costumbre como por imitación, por lo que el uso que nosotros hagamos de la tecnología y de nuestro tiempo libre marca y de una manera muy clara la forma en la que nuestros hijos la utilizarán. También es importante que los padres sepan que los niños aprenden más por observación de sus padres y las niñas aprenden sobre todo de la observación de la madre, por lo que es responsabilidad de ambos progenitores mostrar un modelo de interacción con la tecnología basado en la moderación y el auto control.



Tecnología

¿beneficia o perjudica el desarrollo de los niños?



Niña con una tableta
Image captionLa tecnología puede ayudar a un niño de dos años a aprender palabras y desarrollar la curiosidad.

Los niños menores de cinco años tienen una habilidad sorprendente para saber cómo dominar las nuevas tecnologías.
Desde teléfonos inteligentes hasta tabletas y juegos de consola, no es inusual ver a un niño de uno o dos años deslizar de forma intuitiva las pantallas y presionar los botones con seguridad.
Incluso si los padres disfrutan de la paz momentánea que produce darle a un pequeño un aparato para que juegue, en secreto les preocupa si ese tiempo al frente de la pantalla le está causando daños en el cerebro.
Pero al parecer, estos juguetes tecnológicos pueden ser beneficiosos para el aprendizaje. Y cuanto más interactivo, mejor.
Un estudio de la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos, presentado esta semana en una conferencia de la Sociedad para la Investigación del Desarrollo Infantil, descubrió que los niños de entre dos y tres años eran más propensos a responder a pantallas táctiles que a las que no requieren de interacción (como la televisión).
Según la investigación, mientras más interactiva y más real sea la pantalla, más familiar se siente desde la perspectiva de un niño de dos años.
Heather Kirkorian, profesora en estudios del desarrollo humano y familiar, explicó que su trabajo es un indicativo de que las pantallas táctiles pueden tener un uso potencial para la educación de los bebés.
Cuando realizó otra prueba sobre aprendizaje del habla, los resultados fueron similares.
"Los niños que están interactuando con la pantalla mejoran mucho más rápido, cometen menos errores y aprenden a un ritmo más acelerado", afirmó la especialista.
"Pero no los estamos convirtiendo en genios, sólo los ayudamos a tener un poco más de información".

Herramientas útiles

Así que ya pueden respirar más tranquilos, sus hijos sólo están haciendo lo normal, interactúan con el mundo.
En cualquier caso, la tecnología, en la forma de celulares y tabletas, está aquí para quedarse. Muchas escuelas primarias y algunos establecimienos prescolares de Reino Unido están introduciendo iPads en sus salones de clase para facilitar el aprendizaje. Entender la tecnología y cómo funciona forma parte del currículo.


Bebé tocando el teclado de un computador
Image captionA veces es sorprendente la naturalidad con la que los bebés manejan los aparatos.

"No soy una de esas personas que cree que no deberíamos exponer a los niños a celulares, tabletas y otros dispositivos", comentó Helen Moylett, presidenta de Early Education, una fundación que tiene como meta mejorar la calidad de la enseñanza y de los niños menores de cinco años.
"(La tecnología) puede ser una herramienta útil e interesante si se utiliza en el lugar adecuado para ayudarnos a aprender, y no todo el tiempo ni como reemplazo de otras cosas".
No obstante, la mayor preocupación de Moylett es que no siempre los padres son un buen ejemplo.
"Veo a padres enviando mensajes de texto mientras caminan. Muchas veces están enganchados a sus aparatos, que se convierten en una barrera de comunicación con sus hijos".
Un estudio reciente de la escuela de educación de la Universidad de Stirling, en Escocia, descubrió que la actitud de la familia en casa respecto a la tecnología era un factor importante en la relación del niño con ella.
"Las experiencias de los niños de tres a cinco años están mediadas por el contexto sociocultural de cada familia y por las preferencias de cada niño", fue la conclusión de la investigación.
"No es la tecnología la que impulsó o dominó la experiencia de los niños, sino que fueron sus deseos y la cultura de la familia lo que formó el tipo de compromiso".
Según Christine Stephen, autora del estudio, la mayoría de los padres entienden los peligros de la adicción y la pasividad, por lo que implementan reglas para establecer horarios al frente de la pantalla que asegure que el niño tenga una variedad de actividades tanto dentro como fuera de casa.

Mal hábito

Pero existen otros expertos que no están de acuerdo.
El psicólogo Aric Sigman ha declarado con frecuencia que los niños están más expuestos que nunca a la pantalla y que este hábito debe ser cambiado, pues podría llevar a la adicción o depresión.


Niñas jugando con un computador
Image captionHay quienes advierten de la sobre exposición a la pantalla.

Sigman calcula que los pequeños que nacen ahora pasarán el equivalente a un año pegado a las pantallas antes de cumplir los siete años.
De ser cierto, poca gente podría negar que sea un dato preocupante.
Si sólo el 9% de los niños en Reino Unido no tiene acceso a una computadora en casa o en la escuela, podría afirmarse que las pantallas son dominantes y que, al parecer, no hay vuelta atrás.
Entonces, la clave podría estar en que los niños aprovechen al máximo su tiempo frente a la pantalla, descargando las mejores aplicaciones y programas que contribuyan a su aprendizaje.
Jackie Marsh, profesora de educación de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, considera que es necesario realizar más investigaciones en esta área: "Describir qué es lo que creemos que deben ser los principios de buenas aplicaciones, porque hay una falta de un recursos central para los maestros. No se trata sólo de darles iPad".

Desarrollo de habilidades

Marsh considera que programas de buena calidad pueden ayudar a niños con problemas de aprendizaje para desarrollar las habilidades que no tienen.
La experta explicó, además, que los sitios de Internet también pueden ofrecerles a los niños un espacio virtual para desarrollar la auto confianza cuando no puedan hacerlo en casa o en el salón de clases.
Su mensaje a los padres es que dos horas de pantalla cada día es suficiente para niños menores de seis años.
Marsh agrega que, a pesar de que hay una minoría que considera que las pantallas no son saludables, no hay evidencias que sugieran que son perjudiciales.
Otro estudio afirma que los niños se aburren con rapidez con un tipo de medio y tienden a combinar el tiempo al frente de una pantalla con juegos de muñecos o corriendo en espacios abiertos.
"Podemos caer en pánico sobre esto, pero los pequeños son muy curiosos y perspicaces", sostiene Helen Moylett. "Los niños van a estar expuestos a todo tipo de cosas".
Quizás, al final, sólo quieren disfrutar de la tecnología de la misma forma que lo hacen los adultos.